La culpa, como siempre, es de ellas.

Esta mañana cuando me he levantado, lo he hecho de buen humor. Domingo. Tranquilidad. Ganas de ir al gimnasio a descongestionar la espalda en el spa. Sin oír a Bebe o a Amaia Montero durante más de 24 horas, hacen que uno no quiera ahogar a alguien con un cable telefónico o matar a David el Gnomo (la última canción de Amaia Montero sigo diciendo que es la canción del final, aunque poca gente me cree, fijaos bien).

Bueno, eso era así hasta que abro el Twitter y gracias a @franciscopolo me encuentro esta noticia titulada Los disparates del doctor Coullaut-Valera.

Os animo a leer la noticia, porque no tiene desperdicio. Según este piscóloco, experto y nombrado por el Partido Popular y que asistió el pasado 22 de junio al Congreso en Comisión Mixta Congreso-Senado para el estudio del problema de las drogas, la violencia del macho es terrible porque es violencia de agresividad y es física, pero la violencia de la mujer es relacional, es de relación con el otro.

Siguiendo con lindezas, esa violencia relacional se agrava en los momentos en que tienen la menstruación. Es un drama señorías, prosigue este enfermo mental, es un drama verlo; es que son trastornos del ánimo debido a serotoninas.

Sinceramente, en una democracia y en un órgano como el Congreso, quizás deberían buscarse expertos con opiniones fundadas.

Porque imaginaos si voy yo y le refuto: El problema, su problema, Sr.Coullaut-Valera, es que su madre menstruaba. Si su madre no hubiera menstruado (y por ende, la madre de su madre, o la madre de ésta y así ad infinitum), nos habríamos ahorrado su miserable existencia. Y también la de muchos dictadores. Pero, ¿estaríamos hoy aquí, en una democracia envidiada por toda Europa?

Seguramente su respuesta habría sido del estilo la culpa es de los padres que las visten como putas

País.